Día Quinto

Ya hemos visto la vida que llevaba el Niño Jesús en el seno de su purísima Madre.  Veamos hoy también la vida que llevaba Maria durante el mismo espacio de tiempo.  Necesidad hay de que nos detengamos en ella, si queremos comprender, en cuanto es posible a nuestra limitada capacidad, los sublimes misterios de la Encarnación y el modo como hemos de corresponder a ellos.

Maria no cesaba de suspirar por el momento en que gozaría de esa visión beatifica terrestre, la faz de Dios encarnado.  Estaba a punto de ver aquella faz humana que había de iluminar el Cielo durante toda la eternidad.  Iba a leer el amor filial en aquellos mismos ojos cuyos debían esperar para siempre la felicidad en millones de elegidos.  Iba a ver aquel rostro todos los días, a todas horas, a cada instante durante muchos años.  Iba a ver la ignorancia aparente de la infancia y los encantos particulares de la juventud, la serenidad reflexiva de la edad madura. Había todo lo que quisiese de aquella faz divina; podría estrecharla contra la suya, con toda la libertad del amor materno, cubriría de besos los labios que debían pronunciar la sentencia a todos los hombres; lo contemplaba a su gusto durante su sueño o despierto, hasta que lo hubiese aprendido de memoria.  ¡Cuan ardientemente deseaba ese día!

Tal era la vida de expectativa de Maria; era inaudita en sí misma, mas no por eso dejaba de ser el tipo magnifico de toda vida cristiana.  No nos contentemos con mirar a Jesús habitando en Maria, sino que pensemos que en nosotros también habita por esencia, potencia y presencia.  Si Jesús nace continuamente en nosotros por las buenas obras que nos hace capaces de cumplir. El alma del que se halla en gracia es un seno perpetuo de Maria, un Belén interior sin fin.  Después de la comunión Jesús habita en nosotros durante algunos instantes, sustancialmente como Dios y como Hombre, porque el mismo Niño que estaba en Maria esta también en el Santísimo Sacramento.  ¿Qué es todo eso sino una participación de la vida de Maria durante esos maravillosos meses, y una expectativa tan llena de delicias como la suya?

(Todo lo demás como el día primero)